04 julio 2007

Vacaciones


Desde esta noche oscura renuncio al sabor de ti.
Ahora toca cabalgar a lomos del recuerdo, con el regusto de la mentira nocturna rondando cada rincón de mi geometría. ¿Cuándo dejamos de escuchar música y de reír? Ya no recuerdo transparencia en tu voz y he perdido en la brisa el latir de la mía, el rasgar de una nota en mi garganta, la huella de un dedo en el espejo que se desliza y escribe “mierda”.
La sangre no me duele y el calor no me moja. Me muevo plano y pesado como una plancha de plomo. Y eso no cicatriza porque el asfalto tapona la herida y no suelta lastre.
¿Recuerdas el momento en que se nos olvidó volar?
Aunque si te digo la verdad, fui yo quien le pidió al demonio que nos cortase las alas…