26 agosto 2005

Sueño relativo


Es un sueño. No a la vieja usanza, sino uno de esos con los ojos abiertos. No es que se repita, es que se reproduce en mi subconsciente y rueda por la ladera de mi mente hasta plantar sus raíces firmes en mi consciencia. Te veo. No he dejado de verte. Aunque estés al borde del mar y yo en medio de la tierra, aunque seas líquida y yo esté muriéndome de sed. O precisamente por eso.
A cada momento que me consumo te sueño más y mi sueño es más y más real. Como el dolor cuando me pellizco por ver si estoy dormido. Como todas las mañanas, que me despierto fundido a ti, nuestros cuerpos desnudos, prisioneros mancillados de las sábanas blancas que nos mecían en tu antigua habitación. Esa que ya no pisaremos, que fue el último resquicio de amor que me alojó antes de partir de Madrid. Antes de pedirte que te fueses del andén porque no quería que me vieses llorar.
Es mi sueño tan real como ese darle vueltas a un futuro que ya es presente, que acaba de ser pasado, y que aún no ha sucedido. Sí, Madrid es el lugar indicado para soñar despierto. Quizás porque nunca nadie duerme, porque sus habitantes bailan todas las noches alrededor de una hoguera con vampíricas intenciones en sus colmillos. O porque es en su puerto de secano donde espero tu desembarque.
Sentí tantas veces unas irreprimibles ganas de escupir toda esa infección sobre la ciudad hostil… Llegué a vomitar por sus esquinas borracho y solitario, con las mejillas inundadas de lágrimas. Tantas lágrimas que sentí también morir de sed.
Agotado, me acurruqué en un oscuro portal esperando a que las plañideras siguiesen el tortuoso paso del carruaje que me transportaba. Pero tu no lo soportaste y surgiste de entre las sombras. Y me diste a beber de tu cántaro, de la fuente que brota de tus labios.
Y juntos vagamos ya por la noche y dormimos por el día, y amanecemos fundidos por sudor, desnudos entre sábanas blancas mancilladas por nuestra propia sangre y por la de nuestras víctimas.
Y siempre que tengo sed me das de beber. Porque tu boca es la fuente que no se seca. Y tu mirada es el rayo que no cesa.

2 Comments:

Blogger Alice said...

Comparto lo de soñar despierta, aunque duele, sí, duele soñar despierto y después entrar en contacto con la ¿realidad?

Hay una sed que no se aplaca. Un ansia.

27 agosto, 2005 09:32  
Blogger scarlett7 said...

Es bonito que alguien te haga mencionar esas palabras tan visuales...

29 agosto, 2005 23:48  

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